Aprender a pensar educación

Aprender a pensar

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– Aprender a pensar es comprender que nuestra civilización y manera de entender el mundo no es la única válida.
– Aprender a pensar significa no caer en generalizaciones fáciles, sobre todo para discriminar (“los catalanes son rácanos, los alemanes cabezas cuadradas, los franceses chovinistas, los americanos ignorantes…”).
– Aprender a pensar es contrastar lo que nos dicen, lo que “nos venden”, lo que nos repiten machaconamente desde mil sitios (deberíamos leer prensa mundial para observar distintos puntos de vista no sólo el nuestro, autóctono, local o regional).

– Aprender a pensar a descubrir las manipulaciones emocionales de nuestra razón.
– Aprender a pensar es contemplar diversos puntos de vista, no solamente el adquirido. Nuestra historia es nuestra visión de la historia, puede que sea muy diferente de la historia contada por otro pueblo, nación o tribu.
– Aprender a pensar de manera global es deshacerse de convencionalismos, no creer a pies juntillas los aforismos populares y desligarse de nacionalismos retrógrados adoptando una visión global del mundo.
– Aprender a pensar es deshacerse de la galaxia de prejuicios y aprender a respetar y comprender las diferencias que nos separan de otros seres humanos.

– Aprender a pensar implica nunca escuchar sólo una parte de la verdad o de un discurso sin esperar a completar el rompecabezas con la segunda parte integrante del dilema.
– Aprender a pensar o no creer fácilmente cosas aunque parezcan evidentes (“¿es el sol quien gira alrededor de la tierra o al revés?, ¿qué parece más evidente?”)
– Aprender a pensar es analizar las verdades indiscutibles, puesto que depende de la perspectiva pueden ser perfectamente refutables.
– Aprender a pensar es confrontar las palabras o dogmas escuchados con el lenguaje racional de los hechos .

– Aprender a pensar simboliza asimilar el método científico como único válido para demostrar una teoría.
– Aprender a pensar es maravillarse ante el descubrimiento de miles de cosas desconocidas, apreciarlas y asimilarlas en nuestro sistema de conocimientos.
– Aprender a pensar significa no estancarse, evolucionar con el mundo, no mantenerse rígido si no flexible ante nuevos descubrimientos.
– Aprender a pensar es no determinar el poder al corazón, ya que este es ciego, el corazón debe ser el viento, el cerebro (la razón, el conocimiento, la experiencia) el timón que nos conduce.

– Aprender a pensar significa no caer como presa fácil en los placeres rápidos y depender de ellos, pues no generan unos sólidos cimientos, se evaporan rápidamente.
-Aprender a pensar es estar dispuesto a no aceptar como verdadera e intocable ninguna afirmación, aunque venga avalada por la opinión pública sin recurrir al análisis racional de los hechos.
– Aprender a pensar implica afrontar la cruda realidad, que una vez enfrentada se vuelve más ligera, menos dolorosa, antes que aceptar la imaginación idealista.

– Aprender a pensar es descubrir que hay tras las verdades populistas, averiguar de qué pie cojea cada ídolo, no dejarse engañar.
– Aprender a pensar implica retar a los profesores, a los inquisidores, poner en tela de juicio todo lo aprendido.
– Aprender a pensar es emprender batallas que se puedan ganar, darse por vencido cuando no haya más que posibilidad de pérdida, levantarse después del fracaso y ponerse en pie de nuevo.
– Aprender a pensar es no delegar la responsabilidad de nuestra vida en otros, si no coger el timón y avanzar por nuestro propio pie, aprender a manejarnos solos.
– Aprender a pensar implica no creer en que la única división entre personas es la económica. El dinero no debe ser la medida de todas las cosas, salvo para un insensato sin corazón.
– Aprender a pensar implica comprender que nadie, ningún ser humano es perfecto como para ser idolatrado.
– Aprender a pensar implica comprender que “errar es humano”, que un hombre que fracasa se sitúa por encima de aquél que nunca intentó nada de mérito.

– Aprender a pensar es no dejarse manipular fácilmente con palabras aduladoras.
– Aprender a pensar implica desligarse de la dependencia de cualquier tipo de drogas. Las sensaciones más intensas y genuinas deberían germinar desde una natural y trabajada energía interior, no a partir de sustancias artificiales.
– Aprender a pensar o no creer que era más que un simple mortal o que tus triunfos durarán eternamente. Todos los imperios acaban cayendo o reemplazándose por otros.
– Aprender a pensar es salir de la jaula mental de las modas* (“Si quieres que tus escritos permanezcan escribe como si ninguno de tus contemporáneos fuera a leer”. Benito Pérez Galdós)
– Aprender a pensar implica saber que no siempre los títulos académicos forman al hombre.
– Aprender a pensar es aprender a no disparar sin antes apuntar. Es un error frecuente y de nefastas consecuencias.

– Aprender a pensar significa buscar la verdad por todos los cauces posibles, no pertenecer a un solo grupo o ideología, y combatir o asumir las disonancias ideológicas sin temor al que dirán.
– Aprender a pensar es obedecer los derechos civiles, las leyes y reglas salvo cuando un deber mayor se anteponga.
– Aprender a pensar significa no poder condenar a nadie sin haber estado en sus zapatos, conocer sus circunstancias, vivir sus vivencias. Juzgar es difícil desde una perspectiva externa del acusado.
– Aprender a pensar es detectar uno de los más grandes fraudes de la historia: vendernos basura como una exquisitez. No creer que lo que más vende es lo mejor, más genuino, útil o valioso.

– Aprender a pensar es distinguir una obra literaria de su éxito comercial.
– Aprender a pensar es no dejarse seducir por los cantos de sirena y la retórica falaz de la publicidad-basura, perversa y engañosa, del arte-basura, de la comida-basura, del periodismo-basura, de las retóricas-basuras.
– Aprender a pensar es detectar tanto aquellos que venden su alma por dinero como los que la compran.
– Aprender a pensar implica detectar si un ídolo es auténtico o es un simple producto de marketing, un subterfugio, un invento, una irrealidad, una falsa, una copia, si posee principios, hemos de averiguar qué tipo de ser humano se esconde en realidad.

– Aprender a pensar es aprender a apreciar lo que uno tiene.
– Aprender a pensar implica aprender a quererse a uno mismo, amar lo que se es y apreciar lo que se tiene.
– Aprender a pensar implica aprender que el magisterio de los padres es fundamental para el desarrollo de los hijos.
– Aprender a pensar es entender que por la fuerza bruta no se consigue nada en el terreno de la educación y de las relaciones humanas.
– Aprender a pensar es aprender que la pluma y la palabras son las armas del pensador.

– Aprender a pensar no es memorizar párrafos o frases y repetirlas como un papagayo sino comprender su esencia, su significado.
– Aprender a pensar es aprender a dudar de lo aprendido.
– Aprender a pensar es reconocer que las modas ni las teorías económicas pueden gobernar el mundo. Somos más que empleados y trabajadores.
– Aprender a pensar significa que teniendo en cuenta la inmensidad del conocimiento y reconocer nuestra ignorancia. Es difícil creernos poseedores de la verdad absoluta.

– Aprender a pensar implica tantear lo desconocido, sumergirse en la tarea del conocimiento constante, ¿acaso se puede se puede encontrar goce en lo inexplorado?
– Aprender a pensar entraña atiborrarse de cultura para poder tener una sólida base de conocimiento donde contrastar las nuevas teorías.

– Aprender a pensar significa que todos deberíamos aprender sobre ética, moral, libertad, paz, amor y grandes palabras, en otro caso, si no somos capaces de entenderlos, ¿cómo seremos capaces de defenderlos cuando alguien atente contra ellos? Y en ese caso puede que caigamos en un vacío amoral, de libertinaje, falsas verdades e ídolos sin esencia.

– Aprender a pensar es aprender a desarrollar la capacidad de observar.
– Aprender a pensar implica a veces dejarse perder, más vale perder un peón en una batalla que un ejército en la guerra.
– Aprender a pensar implica no caer en descalificativos, en victorias pírricas o ganancias efímeras.
– Aprender a pensar es diferenciar los molinos de viento, la ficción, de la realidad objetiva.
– Aprender a pensar implica conocer la verdad de que todos somos humanos, nadie es perfecto, todos con múltiples defectos. Debemos aprender a convivir.

Inspirado en el libro “Aprendiendo a pensar con libertad” de José Antonio Jáuregui
Extractos del mismo libro.

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