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Sagradas moralejas de Buda

Sagradas moralejas de Buda

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En una ocasión le preguntan a Buda si era un dios o un hombre. La respuesta de Buda fue: “Estoy despierto”. Veamos algo más de lo Enseñado hace 2.500 años por ese iluminado ser despierto:

No es limitéis a creer cualquier cosa que se os diga, o cualquier cosa que haya sido mantenida desde generaciones atrás, o cualquier cosa que sea de opinión general, o cualquier cosa que digan las escrituras. No aceptéis algo como verdadero por simple deducción o inferencia, o por considerar que tiene apariencia de serlo, o llevados por una determinada opinión subjetiva, o por su verosimilitud, o porque vuestro maestro os diga que lo es. Pero cuando sepáis por vuestros propios medios que: Estos principios son perjudiciales, censurables, reprobados por los sabios. Cuando son adoptados y seguidos, conducen al mal y al sufrimiento., entonces debéis dejarles de lado. Y cuando por vuestros propios medios sepáis que: Estos principios son provechosos, intachables, alabados por los sabios. Cuando son adoptados y seguidos, conducen al bienestar y a la felicidad, entonces debéis aceptarlos y practicarlos.

Lo que hoy somos descansa en lo que ayer pensamos, y nuestros actuales pensamientos forjan nuestra vida futura, esta vida que es creación de nuestra mente.

Si quieres conocer el pasado, mira el presente que es su resultado. Si quieres conocer el futuro, mira el presente que es su causa.

No busquen dioses, solo persigan la sabiduría.

Dentro de este mismo cuerpo que contiene la mente y sus percepciones, doy a conocer el universo, su origen, su cesación y el camino que conduce a la cesación.

Quienes piensan que lo ilusorio es real, y que lo real no existe, nunca encontrarán la Verdad, perdidos en el camino del falso conocimiento.

Ni tus peores enemigos te pueden hacer tanto daño como tus propios pensamientos.

Uno puede recitar la mayoría de los textos, pero, si nos practica, una persona así de necia es como el vaquero que sólo cuenta las reses ajenas; no disfruta las recompensas de la vida de un buscador auténtico. Otro puede ser capaz de recitar tan sólo unas cuantas palabras de los textos, pero si vive la vida del Dhamma, avanzando paso a paso por el sendero desde su comienzo hasta la meta, ése sí disfruta las recompensas de un buscador auténtico.

Nuestro sufrimiento no es un mero producto de la casualidad, sino que tiene una causa, como la tienen todos los fenómenos. La ley de causa y efecto -karma- es universal y fundamental a la existencia. No hay causas que caigan fuera de nuestro control.

Inconstante y voluble es la mente; vuela por donde le agrada en pos de sus fantasías. ¡Cuán difícil es su control, pero cuán bueno es lograrlo! La mente dominada es fuente de inmensa dicha. Quienes mantienen su mente en armonía, se liberan de las ataduras de la muerte.

En tiempo de dificultades toma refugio en la compasión y en la verdad.

Muévete, y el camino se abrirá.

Como la abeja, – sin causar daño a la flor, a su color, a su perfume – se aleja llevando el néctar; así viva el sabio en la tierra.

Puede un enemigo dañar a su rival, y un hombre cegado por el odio a otro; pero mucho mayor es el daño que puede causarle su propia mente, si se halla erróneamente dirigida.

Sois vuestro propio maestro, labráis vuestro propio futuro.

El loco que reconoce su locura posee algo de prudente, pero el loco que se presume sabio, ese está realmente loco.

¡Larga es la noche para el que vela; largo es el camino para el cansado; largo es el cagar a través de vidas que terminan en la muerte para el insensato que no puede encontrar el camino!

La mente precede a todos los fenómenos, la mente es la que más importa. La mente lo produce todo. Si con una mente impura hablas o actúas, entonces el sufrimiento te sigue, como la rueda del carro sigue la huella del animal uncido. Si con una mente pura hablas o actúas, entonces la felicidad te sigue como una sombra que nunca se separa.

Solo enseño el sufrimiento y cómo transformarlo.

Todo existe” es uno de los extremos. “Nada existe” es el otro extremo. Debemos siempre mantenernos alejados de estos dos extremos, y seguir el Camino del Medio.

Escucha al hombre que te habla de tus faltas como si te descubriera un tesoro oculto.

Quien bebe del néctar de la Verdad, descansa jubilosamente con la mente serena.

La verdad del sufrimiento tiene que ser explorada hasta su final. Cualquier sufrimiento que surja tiene una reacción por causa. Si todas las reacciones cesan, entonces no hay más sufrimiento.

Quienes construyen canales encauzan las aguas; los hacedores de flechas enderezan sus dardos; los carpinteros domeñan la madera; los sabios controlan su mente.

Absteneos de todos los actos perjudiciales, realizad los provechosos, purificad vuestra mente: Esta es la Enseñanza de los Iluminados.

Así como no sacude el viento a la enorme roca, así tampoco sacuden al sabio, el halago o el reproche.

Incesantemente se esfuerzan los de elevado pensamiento; no se contentan con permanecer en el mismo lugar. Como los cisnes que dejan su lago para gozar de las alturas del cielo, así abandonan su hogar por otro superior.

Quien practica la Recta Palabra dice la verdad y es resuelto en la veracidad, fidedigno, formal, franco con los demás… Sus palabras son dignas de ser recordadas, oportunas, bien razonadas, bien elegidas y constructivas.

La falsa imaginación te enseña que cosas tales como La luz y la sombra, el largo y el alto, lo blanco y lo negro son diferentes y tienen que ser discriminadas; pero ellas no son independientes una de la otra; ellas son aspectos diferentes de la misma cosa, ellos son conceptos de relación no la realidad.

Quien practica la conducta correcta, prescindiendo del palo y de la espada, tiene cuidado de no dañar a nadie, está lleno de gentileza, busca el bien de todas las criaturas vivas. Libre de cautela, el mismo vive como un ser puro.

El hombre que sabiamente controla sus sentidos y que se ha liberado de las bajas pasiones y del orgullo, recibe, incluso, la admiración de los dioses. Ha hallado la libertad en su vivencia de la luz, sus pensamientos, palabras y acción son paz.

Si las raíces permanecen intactas y firmes en la tierra, un árbol talado todavía puede echar brotes nuevos. Si el hábito subyacente de deseo y aversión no es erradicado, el sufrimiento surge de nuevo, una y otra vez.

Más que mil palabras inútiles vale una sola que otorgue la paz.

Cuanto más damos nuestra energía, más vuelve a nosotros.

El hombre se descubre a sí mismo cuando se enfrenta a los obstáculos.

Si un hombre venciera en batalla a mil enemigos y a más todavía, y otro se venciera a sí mismo, esta victoria significaría mayor triunfo, ya que la máxima victoria es la que se gana sobre uno mismo.

Si está sustentada por la moralidad, la concentración es muy fructífera, muy beneficiosa. Si está sustentada por la concentración, la sabiduría es muy fructífera, muy beneficiosa. Si está sustentada por la sabiduría, la mente se libera de toda corrupción.

Cuando se experimenta el surgir y el desaparecer de los procesos físico y mentales, se disfruta de ventura y gozo. Se logra la inmortalidad, como lo realiza el sabio.

Apresuraos y obrad bien, apartad vuestra mente de lo perverso. Cuando el hombre es lento en el bien obrar, su mente se deleita en el mal.

Hay una esfera de experiencia que está más allá de todo el campo de la materia, de todo el campo de la mente, que ni es mundo, ni el otro mundo, ni ambos, ni el sol ni la luna. Esto os digo que no es surgir, ni desaparecer, ni permanecer, ni morir ni renacer. No tiene soporte, ni desarrollo, ni fundamento. Esto es el fin del sufrimiento.

Hay algo no nacido, no devenido, no creado, no condicionado. Si no hubiera un no nacido, no devenido, no creado, no condicionado, no se conocería una liberación, de lo nacido, lo devenido, lo creado, lo condicionado. Pero puesto que hay un no nacido, no devenido, no creado, no condicionado, por tal razón se conoce una liberación de lo nacido, lo devenido, lo creado, lo condicionado.

No justifiquéis el pecadillo pensando: “Poco es esto par mí”: gota a gota con el tiempo se llena la jarra. Así el necio se torna malvado, aunque haya sido poco a poco.

No justifiquéis un acto de poca importancia pensando: “Poco es esto par mí”: gota a gota con el tiempo se llena la jarra. Así el hombre virtuoso acumula virtud, aunque haya sido poco a poco.

Cuando al afrontar los altibajos de la vida, la mente aún sigue imperturbable, sin lamentarse, sin generar contaminaciones, sintiéndose siempre segura; eso es la mayor felicidad.

Como el pastor conduce su ganado hacia los campos, así la vejez conduce a las criaturas hacia los campos de la muerte.

Una vez hemos pronunciado las palabras, nos hacemos presos de las mismas. Vigila tus palabras.

Se gastan los gloriosos carruajes de los reyes; se gasta y envejece el cuerpo, pero la virtud del hombre bueno nunca envejece.

Verdaderamente difícil es el autodominio.. Solamente el mismo hombre puede ser señor de sí mismo; ¿qué otra persona de afuera podría ser su maestro? Cuando maestro y discípulo son uno, existe entonces la verdadera ayuda y autodominio.

Mejor es un día de vida viviendo la realidad del surgir y el desaparecer, que cien años de existencia permaneciendo ciego a ello.

Cuando no tengas nada importante que decir, guarda el noble silencio. Si no puedes mejorar lo dicho, por otros, guarda el noble silencio.

Fácil es cometer lo incorrecto, lo que es malo para uno mismo; pero más difícil es hacer lo correcto, lo que es bueno para uno mismo. La reflexión es el camino hacia la inmortalidad (nirvana); la falta de reflexión, el camino hacia la muerte.

Estamos formados y moldeados por nuestros pensamientos. Aquellos cuyas mentes estén formadas por pensamientos altruistas reparten alegría cuando hablan o actúan. El regocijo sigue tras de ellos como una sombra que nunca los abandona.

Avanzando estos tres pasos, llegarás más cerca de los dioses: Primero: Habla con verdad. Segundo: No te dejes dominar por la cólera. Tercero: Da, aunque no tengas más que muy poco que dar.

La reflexión es el camino hacia la inmortalidad; la falta de reflexión, el camino hacia la muerte.

El mayor de los pecados es, sin lugar a dudas, el pecado de la ignorancia. Arrójalo lejos de ti, ¡oh hombre!; libérate de ese pecado.

¡Qué fácil es ver las faltas ajenas, pero cuán difícil percibir las propias!

Todo es transitorio. Todo es sufrimiento. Todo es ilusorio; quien lo ve, trasciende todo dolor: Ha ahí la claridad del sendero.

Lo que más me sorprende de la humanidad son los hombres, que pierden la salud para juntar dinero, y luego pierden el dinero para recuperar la salud y por pensar ansiosamente en el futuro, olvidan el presente de tal forma, que acaban por no vivir ni el presente ni el futuro, viven como si nunca fuesen a morir, y mueren como si nunca hubiesen vivido.

El dolor es inevitable pero el sufrimiento es opcional.

Buenas son las mulas adiestradas, así como los nobles corceles y los fornidos elefantes amaestrados, pero a todos supera el hombre que se autodisciplina.

Mejor es recorrer en soledad el camino de la vida, que tener a un necio por compañero.

Todo lo que somos es el resultado de lo que hemos pensado; está fundado en nuestros pensamientos y está hecho de nuestros pensamientos.

Para enseñar a los demás, primero has de hacer tú algo muy duro: has de enderezarte a ti mismo.

Los ritos de las religiones impiden la meditación.

Más vale usar pantuflas que alfombrar al mundo.

La vida de pureza no se practica para conseguir fama, honores ni provecho, ni para lograr una moralidad, conocimiento y visión perfectos. La definitiva liberación de la mente, esta y solo esta es la finalidad de la vida de pureza, esta es su esencia, esta es su consumación.

Como flores hermosas, con color, pero sin aroma, son las dulces palabras para el que no obra de acuerdo con ella.

Así medita observando el cuerpo en el cuerpo interna o externamente, o tanto interna como externamente. Medita observando el fenómeno del surgimiento en el cuerpo. Medita observando el fenómeno de la cesación en el cuerpo. Medita observando el fenómeno del surgimiento y la cesación en el cuerpo. Ahora está presente en él la conciencia de que “Hay un cuerpo”. esta conciencia se desarrolla hasta un grado en el que sólo permanecen la comprensión y la observación, y medita desapegado sin aferrarse a nada en el mundo.

Mira todas las cosas como si fuera la primera vez; mira todas las cosas como si fuera la última vez.

Despréndete de estas cinco ataduras: del egoísmo, de la duda, de las falsas austeridades y ritos, de la lujuria y del odio; despójate de estos otros cinco: del deseo de nacer en un cuerpo, o nacer sin él, de la terquedad, del desasosiego y de la ignorancia. Pero valora estos cinco: fe, vigilia, energía, contemplación y visión para pasar a la otra orilla.

Deja atrás el pasado; deja atrás el presente; deja atrás el futuro. Estarás entonces listo para irte a la otra orilla y nunca retornarás a una vida que termina en la muerte.

Ni siquiera un dios puede cambiar en derrota la victoria de quien se ha vencido a si mismo.

La verdad en si misma solo puede ser alcanzada dentro de uno mediante la más profunda meditación y conciencia.

Toda enseñanza es como una balsa: Hecha para hacer una travesía, pero a la que no hay que atarse.

Intento dejar escrita alguna conclusión y me encuentro vacío de lo externo o, quizá lleno de lo interno. Me siento libre en pleno vuelo mental por sobre mis problemas con la certeza que estas Enseñanzas de Buda estaban destinadas para nosotros aquí y ahora y no requieren análisis racional… Ese puñado de hojas del Saber del bosque del Conocimiento que Buda entregó, es una amplia Enseñanza iniciática que tenía como meta la era del Despertar de la mente, nuestra realidad actual.

Quise poner la palabra título final Comentario y me frené. Me siento tan pleno de algo íntimo que estoy vacío de racionalidad en este instante y no debo a un saber interno rebajarlo al nivel de comentario externo. La Enseñanza nos dice que al darle nombre a una flor ya la rebajamos al nivel humano pues ella está allí radiante en el jardín para recordarnos que es hija del Divino Pensamiento Creador que nos la muestra para que logremos apreciar la magnificencia que nos aguarda.

Lo dejado por Buda, un puñado de hojas del bosque del Saber Trascendental, fue además un gran conjunto de flores del Jardín del Conocimiento en la que cada pétalo representa una Enseñanza para nuestro Despertar…

¿Cómo puedo reforzar la internalización de esta lectura no externa? Con la auditiva perfección de Juan Sebastián Bach y, en este instante me acompaña uno de sus Conciertos Brandeburgueses… Cierro los ojos y me quedo en la armonía de ese Concierto. Lo hago sabiendo que al dormir de esas semillas del abundante ramo de flores, al menos una de ellas en mí germinará y… con esa esperanza las dejo acá para que ojalá otro las pueda recibir e internalizar.

Para el próximo Soliloquio ignoro si habrá título con contenido y cuándo lo habrá, por ahora siento que:

Mejor me voy al bosque para ver cuántas hojas puedo en él reconcer.

Mejor miro al jardín pare ver a cuántas flores puedo comprender.

* * *

Que el hombre malo se vuelva bueno.

Que el hombre bueno encuentre la paz.

Que el hombre que tiene paz sea libre.

Que el hombre libre, libere a otros.

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