Reflexiones para el aprendizaje la sabiduria esencial Filosofía

Reflexiones para el aprendizaje la sabiduria esencial

meditacionREFLEXIONES PARA EL APRENDIZAJE DE LA SABIDURÍA ESENCIAL (por Bernabé Tierno)

1. Felicidad, deseos obsesivos y sabiduría son incompatibles: desea menos y disfruta más.

2. Sabiduría y felicidad se retroalimentan y son la consecuencia directa de cómo vivimos y nos tratamos a nosotros mismos: date homenajes frecuentes.

3. La manera en que percibimos e interpretamos lo que nos sucede es la primera cusa de nuestras desgracias:engánchate al optimismo vital.

4. Una de las ventajas cuando nos llegan enfermedades y desgracias es la oportunidad que se nos ofrece de conocer de verdad quiénes son amigos o enemigos: quiere a quien te quiere y no llames a la puerta de quien te abandonó. Para mí esta es genial, recomiendo aplicarla, es una verdad como un templo.

5. La vida es el banquete más refinado del que disponemos: que nada te importe más que vivir el dia a día. Esta, la aplico a diario, todo se ve diferente pensando de este modo y es también una gran verdad.

6. El sabio y prudente escucha mucho y habla lo justo. Sabe que “por la boca muere el pez”: conviértete en un mudo sonriente. Otra verdad muy justa.

7. Prueba de sabiduría en grado avanzado es haber descubierto que cuando de deshaces y desprendes de casi todo, es cuando llegas a poseerlo también casi todo: haz zafarrancho de limpieza de lo innecesario. Por supuesto, a diario…

8. El sabio procura combatir en aquellos terrenos en los que la victoria y el éxito dependen casi en exclusiva de lo que él pueda hacer: trabaja sobre seguro; los éxitos son el dulce que siempre viene bien.

9. El necio atribuye sus fallos y fracasos a los demás; el exigente, perfeccionista e inteligente se suele acusar a sí mismo y el sabio, simplemente, busca la manera de encontrar alternativas y soluciones, pero no busca culpables: haz lo que puedas, pero a gusto y disfrutando en el trayecto.

10. El sabio vive, cuida y disfruta lo que hace y tiene en cada momento. Sabe que sólo dispone del presente poruqe el futuro irremediablemente se convierte en pasado: para vivir en plenitud apura gozosamente cada minuto cmo si fuera un milagro irrepetible.

11. Sólo hay una forma de librarse del miedo a la muerte: apúntate a la esperanza de una felicidad eterna y sin límites. Así pensamos y esperamos todos los optimismos vitales.

12. Del pasado, al sabio sólo le interesa lo que puede recordar con gozo y lo que terminó bien y sirve como reconfortante experiencia para vivir más plena y gozosamente el presente: aprende a pasar página de todo lo que ni te beneficia ni te alegra la vida.

13. Ante los amores no correspondidos y las amistades perjudiciales y que no interesan, el sabio encuentra la forma de separarse sin acritud: es mejor desatar con dulzura que romper con premura los lazos de amores y amistades que ya no interesan.

14. A mayor conocimiento de ti mismo, mayores posibilidades de éxito en lo que te propongas y más oportunidades de ser feliz y sabio: conócete a ti mismo más y mejor cada día.

15. Conserva la sangre fría, la serenidad y la calma en todas las circunstancias.

16. Sé humilde y afectuoso con los humildes y deja que los altivos se regodeen en su necedad.

17. El prudente y sabio no presta excesiva atención ni da demasiada importancia a quien le alaba u ofende: mantén tu paz de espíritu, tu gozo y tu alegría de vivir a salvo de los juicios de los demás.

18. Por encima de cualquier cosa, ama. No hay felicidad ni sabiduría sin amor.

19. Quien siembra paciencia cosecha paz; quien siembra precipitación cosecha conflictos, problemas y pesares: sé fiel aliado de la calma y un incondicional de la paciencia, sobre todo, cuando las situaciones sean más tensas y desestabilizadoras.

20. El sabio sabe muy bien que todas las injurias y maledicencias con las que pretendan hacerle sentir mal no merecen ni un minuto de su atención. “No ofende quien quiere, sino quien puede”. No prestes atención ni respondas a las ofensas de tus enemigos, porque al hacerlo, les darías poder sobre ti, sobre tu tiempo, tus sentimientos y tu felicidad y serías un necio y un débil. Sólo los débiles utilizan la ofensa como arma.

El verdadero sabio se apuntará sin duda al lema: “Día que pierdes, sea cual sea la causa, estupidez que cometes”.

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