Con el tiempo uno aprende poesía

Con el tiempo uno aprende

tiempo
Verónica Shoffstall

“Después de un tiempo, uno aprende la sutil diferencia entre sostener una mano y encadenar un alma.

Y uno aprende que el amor no significa acostarse y una compañía no significa siempre seguridad.

Y uno empieza a aprender que los besos no son contratos y los regalos no son promesas.

Y uno empieza a aceptar sus derrotas con la cabeza alta y los ojos abiertos, con la gracia de una mujer, no con la aflicción de un niño.

Y uno aprende a construir todos sus caminos en el hoy, porque el terreno del mañana es demasiado incierto para hacer planes, y los futuros tienen una forma de caerse en pleno vuelo.

Después de un tiempo uno aprende que incluso el sol quema si recibes demasiado.

Así que uno planta su propio jardín y decora su propia alma, en lugar de esperar a que alguien le traiga flores.

Y uno aprende que realmente puede aguantar, que uno realmente es fuerte, que uno realmente vale.

Y uno aprende y aprende.

Y con cada adiós aprende”.

Este sería el poema originario de Shoffstall, que a mí me parece realmente muy hermoso y además también profundamente verdadero en su contenido. En algunas otras versiones que también pueden verse en Internet, el poema es más largo, con una segunda parte que, en realidad, no pertenecería ya a Shoffstall, sino a un autor al parecer anónimo.

Esa segunda parte dice así:

“Con el tiempo aprendes que estar con alguien porque te ofrece un buen futuro significa que tarde o temprano tendrás que volver a tu pasado.

Con el tiempo comprendes que sólo quien es capaz de amarte con tus defectos, sin pretender cambiarte, puede brindarte toda la felicidad que deseas.

Con el tiempo te das cuenta de que si estás al lado de esa persona sólo por acompañar tu soledad, irremediablemente acabarás no deseando volver a verla.

Con el tiempo entiendes que los verdaderos amigos son contados, y que el que no lucha por ellos, tarde o temprano se verá rodeado sólo por amistades falsas.

Con el tiempo aprendes que las palabras dichas en un momento de ira, pueden seguir lastimando a quien heriste durante toda la vida.

Con el tiempo aprendes que disculpar cualquiera lo hace, pero perdonar es sólo de almas grandes.

Con el tiempo comprendes que si has herido a un amigo duramente, muy probablemente la amistad jamás volverá a ser igual.

Con el tiempo te das cuenta de que aunque seas feliz con tus amigos, algún día llorarás por aquellos que dejaste ir.

Con el tiempo te das cuenta de que cada experiencia vivida con cada persona es irrepetible.

Con el tiempo te das cuenta de que el que humilla o desprecia a un ser humano, tarde o temprano sufrirá las mismas humillaciones o desprecios multiplicados al cuadrado.

Con el tiempo comprendes que apresurar las cosas o forzarlas a que pasen ocasionará que al final no sean como esperabas.

Con el tiempo te das cuenta de que en realidad lo mejor no era el futuro, sino el momento que estabas viviendo justo en ese instante.

Con el tiempo verás que aunque seas feliz con los que están a tu lado, añorarás terriblemente a los que ayer estaban contigo y ahora se han marchado.

Con el tiempo aprendes que intentar perdonar o pedir perdón, decir que amas, decir que extrañas, decir que necesitas o que quieres ser amigo, ante una tumba, ya no tiene ningún sentido.

Pero desafortunadamente, sólo con el tiempo”.

En esta segunda parte de este misterioso y hermoso poema hay sin duda también un trasfondo verdadero, el de que muchas veces sólo nos damos cuenta de todo lo que hemos perdido, de todo lo que hemos dejado escapar a lo largo de nuestra vida, únicamente con el tiempo, desafortunadamente sólo con el tiempo.

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