Connect
To Top
La politíca del burdelismo

La politíca del burdelismo

politíco

Alfonso Hernández Ortíz

Desde una concepción politológica podemos definir la política como una actividad orientada en forma ideológica a la toma de decisiones de un grupo para alcanzar el poder y transformar las imperfecciones del Estado a través de la acción del gobierno.

El filosofo Aristóteles, consideraba en su obra “Política”, que la ética y la política se refieren ambas a la praxis humana, enfocada desde las acciones que asumimos los hombres para dirigir nuestra voluntad y libertad, para Aristóteles ética y política se refieren ambos al “bien del hombre, y el bien de la ciudad y el del individuo coinciden porque la felicidad de la comunidad, como un todo, es la suma de la felicidad de cada individuo que integre esa comunidad”.

Hoy en día la concepción Aristotélica de la política y la teoría estudiada durante siglos, en donde la política conjuga en su definición conceptos relativos a las “ideas, el bien común, los valores y la ética”, se ha venido distorsionando, las malas prácticas políticas prevalecen sobre el deber ser y se acentúa el personalismo, el aprovechamiento económico, las prerrogativas y demás privilegios derivado del uso indebido del poder.

Se ha corrompido la palabra política, se ha prostituido y considerado una pieza más de un burdel, la clase política ha dejado a un lado sus ideales, las luchas por los intereses de los ciudadanos, la discusión de programas y proyectos para lograr espacios públicos decentes y una sana administración de los gobiernos locales, regionales y estadales.

Y aunque no todos los políticos pueden ser considerados corruptos, al caer uno, dos o tres empañan el trabajo y esfuerzo que hace la mayoría, ya que muchos guardan silencio, y se convierten en cómplices del crimen, provocando que sean todos metidos en el mismo saco.

Ante esta crisis de valores, en donde abunda el doble discurso, el fariseísmo político, la vagabundería y la corrupción, es necesario que el ciudadano participe, que se involucre en reivindicar la política, en dejar a un lado la crítica y asumir con acciones para buscar cambiar lo que no está bien hecho, no es una cuestión de rojos, azules, amarillos es un asunto de ciudadanos, de gente que busque el bien común, que trabaje para erradicar la corrupción política y moral, que abunda en nuestro entorno, para enfrentar el nepotismo, la utilización de los recursos públicos para financiar partidos políticos, y aplastar al adversario.

La política del burdelismo no puede seguir siendo el modelo a seguir, se hace imperante volver a Aristóteles, a Platón, y rescatar la ética, la moral y las buenas prácticas de gobierno para el beneficio de la ciudadanía, extirpando de entrada las acciones nauseabundas que provocan la putrefacción de la acción política, degradando la democracia y la decepción de la ciudadanía ante los eventos electorales.

Son muchas cosas que están pendientes por hacer, para cambiar el estado de las cosas, el primer acto a realizar es castigar con el poder del voto a quienes han prostituido el ejercicio digno de la política; a quienes han hecho de lo que debe ser un apostolado de servicio, un beneficio particular para familiares y amigos; a quienes desde su club de amigos, llamados “partidos políticos” han instaurado la dictadura, el clientelismo y el bozal de arepas, prohibiendo la disidencia y la elección democrática de sus verdaderos líderes; a quienes se han vendido a su mejor postor, sacando beneficios económicos en tiempos de elecciones; a quienes han engañado al pueblo hundido en la miseria, hablándole de igualdad y oportunidades, mientras ellos balancean en su mano el escocés más costoso, gozando de suculentos manjares, trasladándose en camionetas último modelo, con escoltas y chofer y viviendo en las zonas más privilegiadas; a los políticos que despilfarran y reparten los recursos del mismo pueblo como si fuera el botín de sus propias fechorías.

Es hora castigar a esta clase política inepta y fracasada, cargada de oprobio y despreciada por un número cada día mayor de ciudadanos cansados de la política del burdelismo.

S.H. Alfonso Hernández Ortíz
Politólogo/Abogado

Facebook Comments

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

More in politíca